PASTEL DE ORICIOS O ERIZOS DE MAR

INGREDIENTES:


- 2 docenas de oricios o una lata de caviar de oricios
-8 huevos
-250 cc de nata líquida
-250 cc de salsa de tomate
-Pan rallado
-Mantequilla para untar el molde
-Salsa mayonesa para adornar

MODO DE HACERLO:
1.-En una cacerola con abundante agua con sal se da un hervor a los oricios, un máximo de tres minutos.
2.-Dejar enfriar y abrir con un cuchillo o mejor con dos tenedores reservando las huevas y el agua que sueltan al abrirlos, teniendo especial cuidado con las espinas que puedan desprenderse.
3.-Aparte se baten los huevos a punto de tortilla e inmediatamente se le añade la nata líquida, la salsa de tomate, has huevas y los oricios y el agua de cocción recogida.
4.-Se vierte en un molde rectangular, de litro y medio, antiadherente y untado de mantequilla y pan rallado.
5.-Poner en el horno, al baño maría durante una hora y cuarto a unos 225º.
6.-Transcurrido este tiempo comprobar la cocción con una aguja.
7.-Dejar enfriar y desmoldar.
Los Oricios ó Erizos de MarPertenecen al grupo de animales marinos conocidos como Equinodermos, porque su cuerpo es globoso formado a base de placas esqueléticas pentagonales fusionadas y recubierto de espinas.
El Caviar de Oricios se elabora manualmente a partir de las huevas de erizos de mar.
Extraidas manualmente, con sumo cuidado, las huevas se envasan tal y como se encuentran en el caparazón.
Su elaboración es completamente artesanal.
Recogidos en los acantilados, pedreros y fondos marinos de la costa cantábrica, los oricios requieren una atenta y esmerada selección.

Se consume generalmente crudo o cocido, aunque la tendencia en el mercado es a evolucionar hacia productos elaborados como conservas, semiconservas, patés y congelados..
Nutricionalmente se caracteriza por ser un alimento bajo en calorias con pocos hidratos de carbono y rico en grasas poliinsaturadas y proteinas a su vez contiene mucho fosforo y hierro.
"Llega el oricio... sabroso vicio... Fragancia pura... de ola y bravura... Ya huele a todo... a sal y a yodo... y de la boca... hasta la boca... llena paladas de marejadas... Lo quiero rudo... ¡dádmelo crudo"
Estos ripios, de autor desconocido, aparecieron hace décadas en un boletín de la asociación de vecinos de Cimadevilla, el barrio de pescadores de Gijón.
Para los hipotéticos arqueólogos que un día rebusquen en la historia del ser humano como animal omnívoro, los versos deberían tener un valor incalculable.
Demuestran, ni más ni menos, que los despreciados oricios, o erizos de mar, cada vez más reconocidos como delicatessen, se comen a orillas del Cantábrico desde tiempo inmemorial, y ya hace décadas eran considerados el manjar que hoy casi todo el mundo se atreve a degustar.







